¿Podremos contener a la Inteligencia artificial?

¿Podremos contener a la Inteligencia artificial?

La Inteligencia Artificial (IA) está por todas partes. Que si Face ID, apps para crear avatares personalizados, creaciones de texto coherentes… Estamos ante una explosión tecnológica sin precedentes, pero con una cuestión importante sobre la mesa: ¿están seguros nuestros datos personales si utilizamos la IA?

Desde mediados del siglo pasado, la Inteligencia Artificial no ha dejado de desarrollarse. El potencial que presenta es abrumador porque ahora somos capaces de desbloquear el móvil con nuestra cara, adaptar nuestro rostro en forma de avatar con diferentes temáticas o formular preguntas a una máquina cuyas respuestas bien podrían ser dignas de una persona real al otro lado de la pantalla. ¡Si ya en los años noventa una supercomputadora, “Deep Blue”, logró ganar al famoso ajedrecista Gary Kaspárov! Entonces conviene plantearse si cuanta más inteligencia desarrolle el ser humano, más riesgo existe para nosotros.

Raymond Kurzweil, científico de la computación, predijo hace tan solo dieciocho años que las máquinas acabarían siendo más inteligentes que el propio ser humano a mediados de este siglo. Sea como fuere, este tipo de avances tecnológicos entrañan unos riesgos que a nadie le gustaría conocer ni experimentar. Hablamos, pues, de la suplantación de identidad a través de la tecnología de identificación facial, por ejemplo, como la que utilizan numerosos móviles actualmente para desbloquear estos terminales o para autorizar determinadas gestiones bancarias. Esta violación de la privacidad se da porque la Inteligencia Artificial puede ser entrenada para burlar los sistemas de seguridad de nuestros dispositivos por “culpa” del reconocimiento artificial.

¿Dejarías que tu cara se la pusieran a un robot con Inteligencia Artificial?

Asimismo, existen empresas que ya están reclamando caras de personas para crear personajes ficticios que tengan facciones similares a los rostros reales. Estas organizaciones incentivan económicamente a quien esté dispuesto a vender su rostro como materia prima sin conocer el alcance que tendrá esta cesión. Tampoco sus consecuencias. Sin ir más lejos, una compañía se dispuso a pagar 115.000 euros a la persona que cediera su rostro para implementarlo en un robot. Es decir, pagaban los derechos de imagen a más 100.000 euros. Un pago, por cierto, bastante por debajo de los beneficios que obtendrían gracias a la robotización con IA.

Por otra parte, y volviendo al tema del reconocimiento artificial, está claro que nos proporciona numerosos beneficios en nuestro día a día como la rapidez en la que desbloqueamos un móvil, cuando aprobamos un bizum en la banca online con los puntos nodales (puntos de referencia que reconocen un rostro, como nuestra huella digital invisible) en vez de introducir una contraseña, que nos llevaría más tiempo, además de no acordarnos de ella en algunas ocasiones. También cuando utilizamos altavoces inteligentes que realizan tareas convencionales a través de comandos de voz como encender luces o la calefacción.  Estos son solo ejemplos diarios del uso que le damos a la Inteligencia Artificial y que en muchas ocasiones no somos conscientes de lo que supone para el usuario ceder nuestra imagen o nuestra voz.

Sin embargo, estos softwares utilizan algoritmos que recopilan millones de datos de cada usuario y que no están completamente seguros. Es por ello, que se ha desarrollado un enfrentamiento de inteligencias que no es más que un filtro de seguridad que se opone a la propia Inteligencia Artificial para entrenarla. Esto permite a los algoritmos luchar contra injerencias que desactivan dicho reconocimiento para aumentar la fiabilidad de la IA.

¿Nosotros engañamos a la IA, o ella nos engaña a nosotros?

Si tenemos en cuenta que a la Inteligencia Artificial todavía le falta mucho entrenamiento para adquirir mayor fiabilidad de la actual en el tratamiento de los datos que cedemos gratuitamente al utilizarla, ¿por qué interactuamos con ella como si fuera un sistema definitivo e inocuo?

En Vacolba nos preocupamos por lo que opinan nuestros lectores. ¿Qué opinas sobre la Inteligencia Artificial? ¿Crees que trae más riesgo que beneficio, o viceversa?

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